Después
de un título tan duro solo me queda reconocer que es algo que pienso muy
seguido pero no lo acepto, es verdad que todos tenemos un punto de quiebre pero
la vara que mide eso en mí esta echa de un plástico muy resistente. Mientras
los años pasan sigo pensando que algún día haré algo que valga la pena, algo
que me alegre hacer todos los días y que me deje vivir y de paso me dé algo
para vivir pero sigo atado a la idea de la seguridad, esa seguridad que me pone
un techo con agua al abrir una llave, y aun así, siento que debo ser agradecido
por lo que me he comprado con horas y horas de rutina sin fin, o al menos hasta
que llega la hora de salida y que me da pie libre a hacer lo que quiera pero
solo por dos horas o sino no logro descansar lo necesario y a la hora de
madrugar la llegada temprano a la rutina se puede afectar y es mi culpa (cuando
no la verdad). A todo esto pienso que el que se sabotea soy yo mismo, porque,
¿No puedo culpar a nadie más? ¿O sí?, Tal vez pueda culpar a mi familia, a mis
padres que me dieron lo que necesitaba, apoyo, educación, comida, vestido
y cariño pero si lo hago tengo el presentimiento que quedaría como un
desagradecido. A mis profesores, no, muy común. A la sociedad, si, la sociedad
que ha limitado me discurso y critica, o al menos si los hubiera dicho tendría
de que quejarme pero al no haberlo hecho no tengo derecho a quejarme. La verdad
puedo seguir así por mucho tiempo sin resolver nada y darme cuenta que es
responsabilidad mía el no salir del agujero que he hecho para mí mismo, es
cierto que hay cosas que me limitan como el no tener dinero o el no tener el
talento necesario para cumplir con el trabajo que me lo daría pero esas son
otras cosas, lo cierto es que ya no espero nada pues es una pérdida de tiempo y
ese no queda mucho en nosotros, nuestros cuerpos se deterioran y cuando menos
lo piensan ya no pueden correr como antes o algo peor.
